y van y te dicen: "-A los niños hay que sacarlos a pasear todos los días"

y vas tú, y claro, qué no vamos a hacer por el niño, y lo sacas

y así el viernes lo saco y, bueno, chispaba un poco pero como hacía mucha luz (ojo al dato, luz! que no sol...) pues la susana que se envalentona y piensa: "pues ya que estoy aquí y hace un día tan romántico de esos de otoño, voy a ver si voy hasta esa iglesia de allá lejos que siempre he visto y nunca he llegado hasta allá..."

y la susana que llega hasta la iglesia de las narices que, como todas las de aquí, es de cartón piedra, es decir, está reconstruida no tiene nada histórico y empieza a caer una lluvia huracanada, con unos vientos que hacen que el chubasquero del carrito del niño se vaya por los aires en un momento y el paraguas se dé la vuelta por completo y el carro que empieza a tambalearse cada vez que intento avanzar... pero no me puedo esperar porque estoy en medio de un parque en el que no hay ni un alma (lógico por otro lado, a quien más que a mí se le ocurre meterse un día de lluvia en un parque*).

total que voy avanzando como puedo intentando no perder a mi hijo en algún charco y la menda empapada de arriba abajo y de abajo a arriba porque me mojé hasta las calces**!!!!!!

cuando por fin llego a la civilización y los vientos ya no son tan fuertes la gente resguardada en los porches me mira con desaprobación como diciendo: "adónde va la loca esta empapada con un carrito sin chubasquero con la que está cayendo"

y yo que a esas alturas ya estoy calada hasta los huesos decido que total... pa'lo que falta. en lugar de quedarme a que se me seque la ropa encima con el agradable viento que soplaba, y esperar a que amaine un poco pues me voy pa'casa lo más pronto que puedo: sin paraguas, sin chubasquero para el carro y chorreando me doy un último paseo hasta casa; ya sin prisa. como si no pasara nada con la que caía,cruzo calles y avenidas llenas de gente con mis pantalones de cargo agarrados a mis piernas como si fueran unos pitillo cualquiera y mi anorak marrón que a esas alturas tenía tanta agua acumulada que pesaba unas toneladas. mis pies chapotenado en el interior de mis botas y una alegre sonrisa para disimular.

y en el paseo de hoy, pues no ha llovido... ha nevado! qué bonita la nieve... menos mal que no hacía tanto viento y me he acordado de ponerme el gorro. y esta vez al niño lo llevaba bien preparado (adjunto foto)

y, digo yo, para qué narices habrá que sacar a los niños todos los puñeteros días si el pobre va embutido en mil zarrios que le quedan los brazos todo tiesos sin poder moverse y aquí el sol no se ve ni de casualidad. y el aire fresquito mejor que no le dé porque te coge una jalipandria y entonces te echa la bronca el pediatra.
pero, en qué quedamos!!!

en fin,... qué bonito es el otoño!

*los parques de aquí son como diez veces uno cualquiera de allí...

** en castellano: bragas o braguitas... depende del tamaño ;-)